Boeing 737

“Si no conoces todavía la vida, ¿cómo puede ser posible conocer la muerte?”. – Confucio

 

Ha sucedido un desastre, una catástrofe, un golpe en el medio del corazón para muchos que quizás se pregunten como yo: por qué?! El pasado dia 18 fue para muchas personas el peor día de sus vidas. Se ha estrellado un avión y cuando estas cosas suceden, a kilómetros y lejos de uno siempre lo lamentamos, pero cuándo suceden muy cerca y son tus paisanos muchos de los que iban en él, no solo lo lamentas, sino que hasta lo sufres. Y me pregunto por qué pasan este tipo de cosas. La muerte es difícil de asumir, más cuando ocurre de imprevisto, más cuando es un familiar, más cuando es alguien sano, más cuando sabes que le quedaba mucha vida por delante. La muerte duele.

Dicen que los aviones son el medio de transporte más seguro. Y es cierto, pero cuando alguno se precipita es un daño seguro. Ya sabemos quienes iban en ese avión, sobre todo muchos sueño de gente joven, muvhas personas portadoras algunas de buenas noticias u otras con el anhelo de que pasados 45 minutos estarían de vueota en casa. Me vienen a la mente ahora la joven doctora con su bebé de tan solo 15 meses, la joven que todavía su madre mira su teléfono móvil donde está registrada el último timbre que confirma su salida, extranjeros que vinieron a conocer los encantos de esta isla y no imaginaron que aquí quedarían sus sueños de peregrinaje, el médico que regresaba de Brasil a pasar sus vacaciones con su familia, una tripulación mejicana que seguramente pensaron este iba a ser un viaje fácil acostumbrados a cruzar golfos y océanos, donde iba la joven aeromosa que el lunes próximo regresaría a su país para anunciar con su novio la fecha de su casamiento, y muchos más.

Pero iba una familia: ella, a quien yo conocía, con su marido y su hijo de menos de 3 años. La recuerdo como una muchachita delicada y bonita. Cuando la conocí hace como 5 años atrás fue, por cierto, en una terminal (qué paradojas tiene el destino!) regresaba yo de mis peripecias por el viejo continente y aún recuerdo que le regalé mi bufanda morada. No creo que nos viéramos de nuevo, pero si supe de las veces que estuvo en casa donde incluso hizo estancia en ocasiones. El sábado 19 cumpliría sus 24 años, un día después del accidente. Ahora mismo, recordando estas cosas me pregunto: ¡¿Dios, dónde estabas?!

Lo más difícil cuando estos hechos suceden es el tener que olvidar sin querer hacerlo. Dicen que el tiempo todo lo cura, pero estas son heridas que el tiempo no sabe sanar. Hoy hay muchos hogares de luto. Muchas madres o padres, hijos o abuelas, esposos o esposas que no pueden contener las lágrimas porque simplemente ellas salen solas. Fuerza es la palabra del momento, pues se necesita fuerza para seguir adelante. Solo queda pensar cómo ellos querían que sus seres más queridos viviran su vida y asi continuarla en su honor.

Todavía hay 2 mujeres luchando por su vida en este momento. Mi mayor deseo es que lo logren para que en medio de la tormenta alguien pueda mostrar una lágrima de felicidad. Dejemos que estas familias vivan su luto y su tristeza en paz, no rodeados del recuerdo que en ocasiones ejercen los medios de comunicación. Unamos fuerzas para trasmitirselas y así puedan cerrar un ciclo de vida que, estoy segura, nadie quiere cerrar.

“Es bueno llorar todas nuestras lágrimas porque solo entonces podremos volver a sonreir.” – Paulo Coelho


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En blanco

Te tengo frente a mí y no sé qué decirte. Nunca me había sucedido algo así, sin embargo tengo ansias de contarte muchas cosas. Por ejemplo; quisiera poder explicarte que ayer me fui de compras, aún sin tener dinero para ello, y llené la cesta de varios productos, mayormente de lencería, cosas que tuve que dejar pues no pude pagar. Al parecer tengo alguna obsesión oculta. Los centros comerciales son lugares de sacar el estrés y liberarse, pero yo creo que son sitios donde te estresas más al no poder comprar algo que quieres. He hecho mía la premisa de “sin dinero no hay salidas”.

También quisera contarte que el café es bueno para la salud, a pesar de que muchos indican lo contrario porque contiene cafeína. Ahora se descubrió que previene enfermedades como la diabetes y el alzheimer. Por eso tomo mi tacita cada mañana y a media tarde con un dulcesito es unos de mis ansiados rituales. No obstante, hoy preferí un té de limón para ver si me aclara la mente y puedo acabar de decirte todo lo que quiero sin que se me líen las ideas. Me encantaría poder decirte cuanto extraño esas horas en que fabricaba todo tipo de conversaciones contigo hasta pasada la madrugada porque la noche es mi mejor hora de inspiración. Cuando todo está en silencio las palabras vienen como flujo de agua, tantas que a veces no se cuál escoger. Pero hoy no vienen ni en goticas de rocío. ¿Qué me pasa? No lo sé.

Quisiera contarte también de mis vecinos. Hoy sucedió algo que me dejó atónita. Mi vecina del frente tiró para la calle todos sus santos. Ella practica la religión Yoruba, venera a Oshún que es algo así como la Virgen María para los católicos. Su cambio fue radical, dice que ya Oshún no le responde a sus plegarias y por tanto tiene que estar fuera de su casa y de su vida. Dice que ahora le entregará su vida a Cristo. Yo no sabía que se podía cambiar de religión como si se cambiara de ropa. Y Pedro, el pequeño que vive en los altos de mi casa, me parte el corazón. El pobre Pedro no sabe, a mi entender lo que es un beso de su madre, solo recibe groserías y a penas lo atiende, siempre anda sucio, con mocos y con hambre. Gracias a los que vivimos cerca, que a veces nos ocupamos de dedicarle al menos una sonrisa no se ha borrado la de él. Ella se nombra la madre sacrificada y dedicada a sus hijo. Muy contradictorio el asunto a mi modo de ver. Por otra parte esta la del tercer piso que es madre de cuatro hijos y trabaja en turnos de 24 horas para traer comida a su hogar. Le ha enseñado buenos modales y el concepto de la unidad a todos, dice que para el día de mañana sean buenas personas y buenos hermanos.

Pero más que todo quisiera hablarte de mi. Desde que soy madre tengo un miedo brutal, pero no es como el miedo que siento cuando veo a una cucaracha, es un miedo escalofriante al no estar para esa personita cuando más me necesite, a ausentarme y que ese sea el momento en que más clame por mi, miedo a una mala decisión y repercute sobre su personalidad. En fin, a ese miedo que se nos va de la mano. Pero me han dicho que es un sentimiento normal cuando se idolatra. Por otra parte, he sentido una felicidad nunca antes experimentada. Con una sonrisa o una mirada soy capaz de ser la mujer más plena del mundo. Igual me han dicho que es normal cuando se ama así. Debe ser pues he vuelto a ser niña jugando a la pelota o dándole de comer a una muñeca, me he convertido en narradora oral al inventarme cuentos cada noche con los que ya podría hacer un libro, he eliminado de mi personalidad la vergüenza desde que publicamente tuve que cambiar pañales o sacarme el seno para alimentar a mi bebé. La maternidad me ha cambiado la vida y quería contarte sobre eso, pero en más de estas palabras, quizás con anécdotas.

Son las 12 de la noche y suena la alarma que tengo puesta desde hace un año y medio para mirar si todo esta bien con mi bebe, aún no he perdido la costumbre. Debo dormir, sin embargo miro mi hoja de papel y permanece en blanco, le afilo otra vez la punta al lápiz con el cual he hecho estas líneas y permanezco inmóvil con la mirada fija en el techo preguntándome si podré decirte algún día cómo has sido mi mejor confidente.

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Sin lactosa

Cuando tuve a mi hija, Deborah, estaba preparada para afrontar cualquier situación que se presentara. Tenía y aún tengo claro que es un ser que depende de mi para poder crecer y desarrollarse, porque aunque no esté en mi barriga ya, sigue dependiendo de mi. Los primeros meses de vida, no necesitaron mucho esfuerzo en cuanto a la alimentación porque mantenía la lactancia materna, vital para el fortalecimiento de su sistema inmunológico. Pero todo cambió cuando comenzó a alimentarse con otra leche. Hizo una alergia y le diagnosticaron Intolerancia a la Lactosa. Aunque dicen los médicos que es algo transitorio por los síntoma que presentó: erupción en la piel y vómitos, no puede probar ningún alimento que contenga lactosa. Deborah tiene ya 1 año y medio y sigue sin probar lactosa.

A partir de ese momento comenzó mi búsqueda, primero informativa y luego médica, para solucionar el problema. La lactosa, que no es más que el azúcar de la leche en mamíferos, es un suplemento importante para el desarrollo y crecimiento, por ello mi preocupación era qué le daba a mi hija para sustituir ese elemento en su dieta.

En Cuba, está indicado por el sistema de salud que a estos niños se le suministra la leche de soya vitaminada “Prolacsin”. Es en polvo y está fortificada con otras vitaminas. Pero está regulada pues solo son los médicos especialistas en gastroenterología quienes pueden darla. Esta leche se da en hospitales pediátricos hasta el primer año de vida. Así fue como resolvimos ese problema. Sin embargo, a partir de esa edad no en toda Cuba se distribuye de la misma manera. Solo en La Habana se proporciona la leche de soya en polvo como dieta médica por un año, renovable cada año.

Y yo me pregunto, por qué esta irregularidad y exclusión con respecto a las demás provincias del país? No obstante, existe desconocimiento sobre ese tipo de dietas, al extremo que hay Oficodas (Oficina de Registro de Consumidores) que nunca han dado ese tipo de dietas. Pero eso es tema para otra entrada en este blog.

Por suerte a Deborah le encantan las frutas, los cereales y no es una niña trabajosa para comer. Todo lo contrario, come de todo. Quizás al estar tan pequeña y no haber probado cosas como el helado, no lo pide. Sin embargo, existen limitantes porque no se encuentran en las tiendas sustitutos alimenticios para las personas que tienen este padecimiento. A veces surten en algún mercado, en moneda cuc, algún producto libre de latosa de producción extranjera y a un precio que dudo muchas personas pueden acceder. También más adelante explicaré sobre esto.

Por este motivo, he abierto un grupo en Facebook “Vivir sin lactosa en Cuba” para unirnos todos los que tenemos algún familiar o los que tienen esta limitante en Cuba. Podemos charlar, compartir información, recetas, y muchas cosas más que queramos hacer. Únete si eres uno de nosotros. Quiero que llegue a cada persona o niño, que como Deborah tienen este padecimiento y pensamos que no tiene solución, porque sí la hay.

Sirva este blog también para evolucionar en este tema.

Un saludos, y mucha suerte en este 2018.

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Mi chico ideado

Te veo a través del cristal de la gasolinera. Ahí vas tú con ese paso lento que te hace dueño del mundo. Y yo que quiero que seas dueño de mi mundo. Andas todo desaliñado, se nota por tu barba a medio hacer, pero yo te veo sexy. Traes puestos tus jeans  gastados, tu camiseta vieja de baloncesto, tus converses marrones y la misma gorra de siempre. Quien te ve sabe que necesitas renovar tu armario, pero para mí traes puesto el último grito de la moda. Parece que vas apurado. A dónde irás? – me pregunto a mí misma – cuánto daría por ir a tu lado hacia donde nos lleve el universo. Cada mañana te veo, a través de este mismo cristal, lo que me da a entender que vives cerca porque vas a pie a tomar el bus, el mismo de todos los días. Un día de estos te sigo y descubro a donde van tus pasos – me dije nuevamente a mí misma – Sabes, anoche soñé que te perseguía y tú no te dabas cuenta porque una vez que subes al bus te conectas tus audífonos y parece te alejas de la realidad. Te seguí hasta la última parada que es donde te bajas, pero para mi sorpresa allí no hay ninguna escuela, ni ningún trabajo. Solo un hogar de niños sin amparo filial. Tú entraste al centro y me dio la idea de hacer lo mismo, a fin y al cabo necesitaba saber a dónde ibas cada mañana. Te abrieron el portón que cuida un guardia de seguridad e incluso te saludó. Lo conocen – pensé- . Por supuesto a mí no me conocen y sería muy difícil que me dejaran pasar. Me escabullí entre un auto que iba a pasar en ese instante y caminé desapercibida. Continúe mi marcha a unos 100 metros de ti y percibí que entraste a un salón. Traté de hacer lo mismo, sin embargo te darías cuenta de mi existencia, que para ese entonces era insospechable para ti. Por suerte el salón tenía puertas de cristal y se veía todo en su interior. Me senté en unos bancos al frente del mismo y me dispuse a observar cada uno de tus movimientos. Saludaste a la encargada y acto seguido cargaste en brazos a una niña de aproximadamente 2 años que vino a tu encuentro corriendo con los suyos abiertos. La abrazaste y la besaste con tanta ternura que mi piel se erizó y mis ojos se hicieron aguas. Pero quién era esa niña y qué significado tenía para ti – me preguntaba. De pronto la puerta del salón se abrió y se escuchó un diálogo entre tú y la encargada.

Paulita se ha portado muy bien y te daré permiso para que este fin de semana la lleves a pasear – dijo la encargada.

Esa es la mejor noticia que me han dado en años – dijo él con voz melancólica – al fin podré tenerte conmigo, mi niña – dijo, esta vez mirando a la niña – papá podrá tenerte para siempre pues a partir de la próxima semana empezaré a trabajar, la única objeción que puso el juez.

Enhorabuena Antonio – se exaltó la encargada-  Paulita, estarás para siempre ya con tu padre. Tu mami en el cielo estará feliz.

Mis lágrimas corrían por mi cara como salidas de un manantial. No imaginé que tus andanzas matutinas tuvieran este feliz destino. Cuán orgullosa estoy ahora de ti. Cuán feliz por ver que tú, ese chico desaliñado tiene un propósito en la vida que se llena de luz cada mañana, y que existe una personita que espera por tu abrazo.

Vas a pagar en cash o con tarjeta – me dijo una voz en ese instante que me sacó de mis pensamientos. Era el chico de la caja para cobrarme la gasolina del carro. Le dí mi tarjeta y al instante me monté al auto. Conduje lo más rápido que pude hasta llegar a la parada del bus y ahí te ví. Abrí mi ventanilla y te dije: quieres que te adelante? – a lo que tu respondiste: Gracias!- Montaste en mi auto y nos fuimos. Quizás mi idea de padre de familia nos sea cierta, igual puedes ser el chico que espera el bus para ir a la universidad cada mañana. No obstante, hoy me planteé averiguarlo.

Este texto está participando en el taller literario “Montame una escena” de Literautas.com

Prohibida su reproducción total o parcial

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Regresando

Hol@,

Hace casi 2 años que no escribía nada. No porque no quisiera, sino porque la tarea de ser madre me absorvió al 100 por cierto. Es más, yo quise que me absorviera. Es inexplicable el sentimiento que esa criaturita despierta en una desde el mismo momento en que está en nuestro vientre, cuando nace y verla crecer. No tiene forma para describirse porque toda forma de descripción es pequeña ante tal magnitud. Ya, con las pilas más recargadas y experimentando eso que llaman la independencia me atrevo a volver a escribir en mis pocas horas libres, diría mejor, escasas horas libres.

Aquí vamos a continuar hablando de historias de vidas, pero iré incorporando un nuevo recurso. De vez en vez, una entrada estará dedicada a la escritura, ese afán mío de convertirme en escritora. Quiero críticas, muchas críticas, por favor!!!

Desde ya un gran abrazo y les mando una invitación para juntos evolucionar.

Chao!

 

Cultiva una mente optimista, utiliza tu imaginación, considera siempre las alternativas y atrévete a creer que se puede hacer posible lo que otros piensan que es imposible” – Rodolfo Costa.

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